viernes, 13 de marzo de 2026

UNA JORNADA PARA EL BIENESTAR MENTAL Y ESPIRITUAL DE LOS MERIDEÑOS.

 

El Seminario San Buenaventura de Mérida fue para la jornada de reflexión y discernimiento titulada “Rasgos del bienestar mental y espiritual en el Estado Mérida de cara a los nuevos pactos sociales: ¿Cómo acompañar a la sociedad merideña ante los retos de la transición?” realizada el pasado 12 de marzo 2026.

El encuentro con el propósito de analizar los rasgos psicosociales que caracterizan actualmente a la población merideña y reflexionar sobre cómo acompañar a la sociedad en medio de los desafíos de la transición, promoviendo al mismo tiempo la construcción de nuevos espacios públicos para el ejercicio de la ciudadanía.

La jornada contó con la participación de religiosos y religiosas de la CONVER Mérida, sacerdotes de la Arquidiócesis, miembros de la Red Apostólica Ignaciana, Red Acción Social de la Iglesia, representantes del Colegio de Psicólogos de Mérida y actores del sector social como Cátedra de la Paz.

Durante la actividad el panel con tres ponentes invitados: el padre Alfredo Infante, SJ, quien disertó una reflexión desde la espiritualidad; monseñor Helizandro Terán, que abordó el papel de la Iglesia local como institución generadora de confianza y fe; y la psicóloga María Gabriela Quintero, del Colegio de Psicólogos de Mérida, presentó una mirada sobre los retos psicosociales que enfrenta la población ante las incertidumbres sociales.

La psicóloga María Gabriela Quintero señaló que el acompañamiento psicológico inicia cuando sentimos que nos estamos acompañando. Implica promover la resiliencia que nos impulse pero hay que cuestionar el entorno.

Ante una posibilidad de transición democrática debemos partir de la cultura del merideño en el caso de la realidad del estado Mérida para entender cómo abordarlo desde lo psicosocial y emocional.

Los puntos centrales son tener presente la dimensión psicosocial que nos define como parte de la sociedad merideña. Las exigencias que nos da la sociedad no siempre van de la mano de esa dimensión psicosocial que cada uno tiene. Las alteraciones de esas exigencias presionan mucho a los merideños que generan situaciones adversas a la vida como el suicidio. 

Acompañar a una sociedad herida implica el manejo de la inteligencia emocional en el desarrollo de las competencias socio emocionales, el manejo de la fatiga emocional, revertir las conductas aprendidas en este periodo de desesperanza, desmontar desde la psique la supervigilancia que vive el venezolano, fomentar las alianzas en las comunidades para atender a las personas, entre otros.

La recuperación socioemocional del venezolano se estima que tardará veinte y cinco años según números estudios psicológicos indicó la experta.

Mérida está actualmente en el tercer lugar de incidencia de suicidios según el Observatorio Venezolano de la Violencia con una tasa alta de suicidio en hombres.

Algunos mitos sobre el suicidio es decir que quién se suicida no lo dice, no hay que hablar de suicidio para no promoverlo y que siempre la depresión promueve el suicidio.

La experta recomendó trabajar multidisciplinariamente, tener datos actualizados, seguir el trabajo en redes y visibilizar las actividades, promover redes de apoyo, entre otros.

Por un suicidio hay una familia afectada que debemos atender también posterior al suceso.

El bienestar humano abarca la calidad de vida, la dimensión psicosocial debe trabajarse íntegramente, promover proyectos de vida y espacios sanos, seguros y humanos.

En una transición hay que generar confianza, regular nuestras emociones y atender las necesidades de y con la gente

El Monseñor Helizandro Terán de la Arquidiócesis de Mérida comenzó con algunas ideas para atender las heridas que tenemos como sociedad.

La iglesia venezolana ha asumido el mandato de la Conferencia Episcopal Venezolana de promover la reconciliación como característica del cristiano para afrontar las injusticias cometidas y acompañar a quienes tienen las heridas del pasado para proyectarnos a una sociedad inclusiva.

La reconciliación es un proceso a largo plazo, que se hace con voluntad y en etapas, evitando las violencias en el transcurso de ese proceso e incluir a todos los actores.

Hay que promover la voluntad de resolver las situaciones adversas que nos separe no hay reconciliación posible, tener una búsqueda incansable de la verdad en un diálogo permanente, hay que denunciar las injusticias que cortan los derechos humanos frente a todos los actores sociales.

La iglesia está dedicada a la reconciliación y justicia en la mirada del evangelio para atender a los pobres que no tienen voz bajo el lema "Sanar las Heridas, Abrazar la Vida"

Dicho lema implica perdonar desde la verdad y querer vivir en paz desde la vigencia de nuestros Derechos Humanos.

Juan Pablo II decía "no hay Paz sin perdón pero no hay perdón sin Justicia" 

Una sociedad se reconstruye y se reconcilia con personas plenamente libres no con héroes o mesías en el marco de la Cultura de Paz.

En estos momentos, hay que asumir el diálogo con disposición para cambiar en todos los niveles de la sociedad venezolana para reinstitucionalizar la democracia.

Concluyó Terán que la iglesia apuesta por el perdón, la reconciliación, el diálogo y la reinstitucionalización democrática.

El último panelista fue el padre jesuita Alfredo Infante, provincial de la Compañía de Jesús en Venezuela comentó al inicio de su intervención señalando que la espiritualidad es parte de la dimensión psicosocial abierta a la trascendencia.

Desde esa trascendencia abre el abanico de sentidos como la fraternidad que nos une al horizonte para encontrarnos plenamente con Cristo.

En esa mirada debemos construir espacios para la dignidad humana, que nos lleva a caminar en los procesos de reconocimientos y reconciliación. La paciencia es el arte de la Paz.

En filosofía los trascendentales del ser son la verdad, la belleza y el bien lo contrario es la mentira, la fealdad y la maldad.

La verdad pasa por una construcción histórica y la participación de quienes quieren la verdad.

La fraternidad de los hijos e hijas de Dios nos articula en la construcción del Estado de Derecho que debemos reconstruir cada día.

Una comunidad que trabaja por recuperar sus espacios públicos, que se une alrededor de un sancocho para conversar esta ayudando a la recuperación de la sociedad como un acto trascendental.

Sanar desde lo psicosocial parte por reconocer que la mentira, la fealdad y la maldad también han invadido nuestra alma y corazón. CIBERPAZ/conIA/wtu

 




 

 

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