El pasado 24
de marzo 2026, la Gente de Los Curos, se congregó en la sede de la Cátedra de
la Paz en Los Curos (Mérida) para realizar el Rosario por la Paz, fue también una oración para que sea
un verdadero "Canal de Esperanza" en estos momentos de guerras y
conflictos en diversas partes del mundo, allí los asistentes meditaron los Misterios Dolorosos (que
tradicionalmente se rezan los martes y viernes), conectando el sufrimiento de
Jesús con el clamor actual de un mundo herido por la guerra.
También se dedico el Rosario por la
Paz para conmemorar el Martirio del Monseñor Romero, ocurrido el 24 de marzo de
1980.
Monseñor Óscar Arnulfo Romero,
conocido como "San Romero de América", fue un sacerdote católico
salvadoreño y cuarto arzobispo metropolitano de San Salvador.
Su obra estuvo marcada por una
profunda transformación personal
que lo llevó de una postura conservadora a convertirse en la "voz de los
sin voz" durante los años previos a la guerra civil en El Salvador.
Su pensamiento se centró en la opción preferencial por los pobres,
defendiendo incansablemente los derechos humanos y denunciando desde el púlpito
la violencia, la injusticia social y la represión militar. Su legado no solo es
religioso, sino también un referente ético global sobre la resistencia pacífica
y el compromiso social.
El núcleo de su mensaje radicaba en la
convicción de que la Iglesia debe estar presente en el sufrimiento del pueblo,
promoviendo una paz que no sea solo ausencia de guerra, sino fruto de la justicia y la dignidad.
Romero creía en la fuerza de la
palabra y la verdad como herramientas de cambio, instando constantemente a la
reconciliación y al cese de la violencia fratricida. Su martirio el 24 de marzo
de 1980, mientras celebraba la Eucaristía, selló su compromiso con estos
ideales, convirtiéndolo en un símbolo universal de la lucha por la liberación y
la defensa de la vida frente a la opresión.
En el PRIMER MISTERIO, se dedico a La Oración en el Huerto, Jesús
experimenta la angustia y el miedo ante la violencia inminente. Hoy, el mundo
vive su propio "Getsemaní" en las ciudades bajo asedio y en los
refugios subterráneos. Necesitamos
profundizar la paz como un acto de voluntad: que, ante el miedo a la
guerra, prevalezca la oración que busca la unidad y no la destrucción del otro.
En el SEGUNDO MISTERIO, se reflexionó
en la Flagelación de Jesús,
donde el cuerpo de Cristo es lacerado injustamente. En los conflictos actuales,
los cuerpos lacerados son los de la población civil, los niños y los
desplazados que sufren el rigor de las armas. Urge una paz que detenga el brazo del verdugo y reconozca la dignidad
sagrada de cada vida humana, por encima de cualquier interés territorial o
ideológico.
El TERCER MISTERIO de la Coronación de
Espinas, se resaltó que los líderes mundiales se burlan de la dignidad
de Jesús con una corona de dolor. En las guerras modernas, la verdad es a
menudo la primera víctima, sustituida por la propaganda y el odio que humilla
al "enemigo". Necesitamos una
paz que nazca de la humildad de los líderes, deponiendo las coronas de
orgullo y soberbia que impiden el diálogo sincero.
Mientras
que el CUARTO MISTERIO vemos a Jesús con la Cruz a Cuestas, que camina bajo un peso abrumador.
Hoy, millones de personas cargan la cruz del exilio, la pérdida de sus hogares
y la incertidumbre del mañana. La paz
es urgente para aliviar esa carga; necesitamos ser como el Cirineo,
utilizando la tecnología y la cooperación internacional para sostener a quienes
han quedado aplastados por los escombros de la guerra.
Culmina el QUINTO MISTERIO con la
Crucifixión y Muerte de Jesús. Desde
la cruz, Jesús perdona a quienes lo matan. Es el acto máximo de paz. En un
contexto de conflictos estancados por el rencor, profundizar la paz
significa apostar por el perdón y la justicia restaurativa. No hay futuro en la
venganza; la paz verdadera solo brota cuando somos capaces de mirar al otro no
como un objetivo militar, sino como un hermano.
El Monseñor Romero dijo “CREER ES TRANSFORMAR” ¡Esa es una
frase poderosa y muy representativa de su mensaje!
Aunque Monseñor Romero utilizó conceptos similares en varias
ocasiones, la idea central de que "Creer
es transformar" (o que la fe debe traducirse en la transformación
de la realidad) aparece de forma muy clara en su homilía del 10 de febrero de 1980.
En esa ocasión, Romero reflexionaba sobre cómo la fe no
puede ser algo pasiva o puramente teórica. Para él, creer en Dios implica un
compromiso activo para cambiar las estructuras de injusticia. Como bien
mencionas, es una invitación a que nuestra espiritualidad tenga un impacto real
en el mundo que nos rodea.
Monseñor Romero solía explicar que la fe debe ser encarnada: debe vivir en los problemas
y esperanzas del pueblo. El cristiano es un agente de cambio: No solo observa, sino que actúa para que el
Reino de Dios (un reino de justicia) se haga realidad aquí y ahora.
Es fascinante cómo esta idea conecta directamente con lo que
hacemos en Cátedra de la Paz: la transformación (ya sea social o digital) nace
de una convicción profunda de que las cosas pueden y deben ser mejores.
De esta manera, queremos disponernos para que lo vivido en
esta Oración de Paz la podamos vivir cada día.
Walter Trejo Urquiola, coordinador
general de Cátedra de la Paz comentó “agradecemos a las personas de Los Curos
que nos acompañaron en el Rosario por la Paz, hoy más que nunca debemos todos
con todos los medios que tengamos en resaltar la importancia de la Paz ante
posibles situaciones que ponen en peligro la vida en el planeta Tierra. Este
momento cercano a la semana santa resalta que el mensaje cristiano nos debe
motivar para ser constructores de paz venciendo a la muerte que se traduce en
guerras, armas, odios, conflictos, destrucción y que mata a miles de personas
inocentes con ese dolor que viven todas las madres, que fue el dolor que vivió
la Virgen María al ver a su hijo muerto en la cruz y que hoy en día lo vemos en
las personas muertas en estas guerras que sacuden el mundo” CIBERPAZ/wtu

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