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martes, 26 de mayo de 2026

Cátedra de la Paz proyecta su sostenibilidad e impacto social rumbo al 2030.

 En el marco de un entorno global y nacional desafiante, la Asociación Civil Cátedra de la Paz y Derechos Humanos "Mons. Oscar A. Romero" ha formalizado el diseño de su Octava Planificación Estratégica (2026–2030), titulada "El ADN del Plan Estratégico".

 

Esta nueva hoja de ruta surge tras un riguroso proceso de consulta pública y participativa, con el objetivo de consolidar la sostenibilidad integral de la organización y expandir su impacto en la promoción de la Cultura de Paz.

 

Inicialmente desde su fundación en 1987 como Cátedra Libre, adscrita a la Dirección General de Cultura de la Universidad de Los Andes (ULA), y desde 1991, como Asociación Civil, identificándose como una Organización Comunitaria de Desarrollo Social ambas instancias han mantenido un compromiso ininterrumpido con la formación y protección de los derechos de la infancia, adolescencia y juventud en el estado Mérida.  Desde 2025, la Asociación Civil define su misión para fortalecer la Sociedad Civil en Cultura de Paz en Venezuela mientras que desde 2023, la Cátedra Libre asume el nombre de Cátedra de Cultura de Paz de la Dirección General de Cultura de la Universidad de Los Andes.

 

A lo largo de siete planificaciones previas, la institución ha alcanzado hitos históricos que fundamentan su solidez actual, tales como la profesionalización y estabilidad de su equipo técnico (Plan 1994-1999), la adquisición de su sede propia en el sector Los Curos, Municipio Libertador (Plan 2000-2005), el despliegue de su Programa de Voluntariado de Paz en trece estados del país (Plan 2005-2010), el posicionamiento del Diplomado Nacional en Cultura de Paz y alianzas fronterizas con Colombia (Plan 2014-2017), la construcción de alternativas de resiliencia frente a la Emergencia Humanitaria Compleja y la pandemia (Plan 2018-2025).

 

El nuevo plan 2026–2030 se construyó sobre las recomendaciones de la consultoría realizada en 2023 junto al equipo técnico de Naciones Unidas en Venezuela. Para su elaboración, se implementó una metodología inclusiva que integró las voces de beneficiarios, líderes comunitarios, aliados, donantes y expertos a través de formularios digitales, grupos de enfoque y seminarios especializados.

 

Los resultados de esta consulta pública validaron las grandes fortalezas de la organización, entre las que destacan su amplia experiencia formativa, el reconocimiento académico y un equipo humano altamente calificado. No obstante, el diagnóstico también identificó debilidades y amenazas críticas impuestas por el contexto socioeconómico nacional, tales como las limitaciones presupuestarias, la necesidad de un relevo generacional y la urgencia de modernización tecnológica.

 

Para mitigar estos riesgos, la Cátedra de la Paz ha definido una estrategia clara: la diversificación y la rentabilidad social. De cara al 2030, la organización se plantea transitar hacia un modelo de gestión transparente y altamente sostenible que incluya la monetización de sus procesos formativos, la publicación de investigaciones de impacto y la articulación con nuevos nichos de cooperación internacional.

 

"La paz sostenible requiere de procesos intencionales que combinen la visión de largo plazo con la participación genuina de todos los actores implicados", señala el marco referencial del plan, citando al experto John Paul Lederach.

 

El propósito central de Cátedra de la Paz para los próximos cinco años es facilitar la construcción de comunidades más resilientes y sostenibles mediante un enfoque socioambiental. La organización concentrará sus esfuerzos en dotar a las poblaciones clave y a la sociedad civil de herramientas para ejercer ciudadanía a través del desarrollo de cinco capacidades humanas fundamentales: Capacidades Socioemocionales, Capacidades Blandas, Capacidades Verdes, Capacidades para la Vida, Capacidades Cívicas.

 

Con la aprobación de este plan por parte de su Asamblea General, Cátedra de la Paz reafirma que, aun en contextos de incertidumbre, es posible estructurar respuestas institucionales sólidas para seguir transformando realidades y sembrando convivencia ciudadana en Venezuela. CIBERPAZ/conIA/wtu

 


domingo, 9 de noviembre de 2025

LA IA EN LAS ORGANIZACIONES SOCIALES HACIA LA SOSTENIBILIDAD

 

La Inteligencia Artificial puede potencializar el impacto y la sostenibilidad de las organizaciones sociales es el tema del primer módulo del curso sobre Inteligencia Artificial, promovido por Articulate Foundation y CEPAZ.

Comprender la inteligencia artificial en un primer acercamiento no solo como una herramienta tecnológica, sino como un aliado para fortalecer la gestión, la transparencia y la eficiencia en proyectos de desarrollo humano y ambiental en las organizaciones sociales es también un reto en estos momentos.

La inteligencia artificial bien empleada en las organizaciones sociales puede fortalecer su acción desde el análisis de datos hasta la automatización de procesos, oportunidades para innovar en la promoción de derechos, la inclusión social y la construcción de paz con una mirada de soluciones sostenibles frente a los desafíos sociales y climáticos del presente.

Entre las organizaciones sociales seleccionadas a nivel nacional, se encuentra, la Asociación Civil Cátedra de la Paz y Derechos Humanos Mons. Oscar A. Romero con sede en Mérida, Venezuela que ha venido incorporando la inteligencia artificial en su acción de paz denominada CIBERPAZ (Ciberactivismo para la Paz)

Mayor información: catedradelapaz@gmail.com



 

viernes, 7 de noviembre de 2025

EL USO DE LA IA EN LAS ORGANIZACIONES SOCIALES

 

       

EL USO DE LA IA EN LAS ORGANIZACIONES SOCIALES

Recientemente participamos en el seminario web Entre algoritmos y poder: la nueva frontera de los derechos humanos y la inteligencia artificial”, donde los expertos expusieron sus aportes sobre el nuevo desafío que enfrenta la sociedad civil: participar activamente en las decisiones sobre el desarrollo y uso de la inteligencia artificial.

La conclusión del evento virtual fue que es urgente llevar la voz de las organizaciones sociales a los espacios donde se trate la IA, en una discusión que es estratégica y política; no es el futuro, ya es el presente.

Para validar que la IA es el presente, tomaremos lo señalado en un informe de Google (2024) evaluó a más de 4 mil organizaciones sin fines de lucro, y arrojó que 77% de las ONG consultadas ya usan regularmente la inteligencia artificial.

Estas organizaciones están usando la IA para la redacción de informes y propuestas, para el análisis de datos, la automatización de comunidades, el diseño de materiales pedagógicos y la elaboración de campañas. Hay un reconocimiento del potencial de la IA para el incremento de la productividad en momentos donde la falta de tiempo y el cansancio se han generalizado, y los equipos de trabajo están conformados por pocas personas, que cuentan con escasos recursos y tienen muchas responsabilidades.

El 90% de las organizaciones afirma que la inteligencia artificial les ahorra tiempo en tareas rutinarias. De ellas, el 17% reporta un ahorro de tiempo de, al menos, diez horas a la semana. Esto les permite enfocarse en acciones estratégicas: la incidencia política, la atención a comunidades, la formación y el fortalecimiento de redes.

Además, 70% de las OSC espera un impacto “mayor o transformador” en la creación de contenido y el marketing social, y una mejora en la comunicación y el alcance. La IA permite personalizar mensajes en múltiples idiomas para llegar a otras audiencias, crear narrativas de impacto y, en general, puede amplificar voces y causas invisibilizadas si se usa desde una perspectiva de justicia social.

El 46,5% de las organizaciones sociales pide formación práctica e inmediata sobre IA. Mientras que 57% reconoce no tener suficiente conocimiento práctico para implementar la IA en su labor diaria. Sin la formación adecuada, muchas organizaciones pueden quedar fuera del debate tecnológico, volviéndose dependientes de herramientas externas, sesgadas y opacas.

La brecha de conocimiento es una brecha de poder: quienes no entienden cómo funciona la IA, no pueden cuestionarla ni regularla. La IA se entrena con datos históricos que reflejan y refuerzan desigualdades: racismo, sexismo, clasismo, etc.

Si no se interviene críticamente, puede Invisibilizar el lenguaje feminista, antirracista o decolonial, discriminar en procesos automatizados de ayuda o selección, restringir el acceso a información relevante para comunidades marginadas. Esto es especialmente grave para mujeres, pueblos originarios y defensoras de derechos humanos.

¿Qué nos toca hacer?

Los mayores desarrollos en IA están liderados por corporaciones como Google, Meta y Microsoft. Estas empresas definen qué se investiga, para qué se diseña, y quién puede usar la tecnología. Si las organizaciones sociales no se organizan para incidir, el futuro digital será una extensión de la lógica de mercado y control, no de los derechos humanos.

Muchas organizaciones ven la IA solo como una herramienta técnica. El mayor riesgo no es usarla, sino usarla sin cuestionar sus implicaciones políticas. Si solo se adopta para “hacer más cosas” sin analizar cómo reconfigura el poder, la autonomía y los derechos, se pierde una gran oportunidad. Si se combina con pensamiento crítico, la IA puede potenciar la acción transformadora en lugar de limitarse solamente a la eficiencia técnica.

La IA ya está influyendo en los derechos, la democracia, la participación y la igualdad de género. Las OSC no pueden quedar al margen.

En tal sentido, Articulate Foundation y CEPAZ ha diseñado un curso que ofrece una respuesta política y pedagógica: Política, porque ambas organizaciones están construyendo una comunidad de pensamiento, práctica y articulación, con capacidad para incidir en cómo se está desarrollando la IA. Pedagógica, porque apuestan por la formación de liderazgos sociales que usen esta tecnología para el bien común, la justicia social y la transformación democrática, no para el control ni la exclusión.

La solución no es rechazar la IA, sino entenderla críticamente, apropiarnos de su potencial, y participar activamente en su diseño, uso y regulación.

 

Además, es necesario seguir reflexionando sobre cómo las organizaciones sociales pueden no solo proteger derechos en la era digital, sino también usar la inteligencia artificial como una aliada para fortalecer su sostenibilidad y capacidad operativa, y obtener las competencias para incidir en los nuevos espacios de decisión donde se define el futuro de la regulación tecnológica y la protección de derechos. Readaptado por CIBERPAZ/2025.