En
el corazón de la parroquia Osuna Rodríguez “Los Curos” en el municipio
Libertador, donde las montañas de Mérida abrazan el quehacer diario, las letras
no solo se leen: se viven.
Durante
este mes de abril de 2026, la Escuela Juan Bautista Arismendi se transformó en
un faro de creatividad y encuentro, demostrando que un libro abierto es, en
esencia, un territorio de paz, promovido por la docente de paz, la profesora
Zulay Ruiz.
Bajo el lema de la lectura como un puente que conecta
realidades, la institución desarrolló una agenda vibrante que involucró a toda
su comunidad. Desde los más pequeños hasta el personal directivo, el mensaje
fue claro: leer nos hace libres, pero
sobre todo, nos hace empáticos.
Docentes de Paz: Arquitectos
de Nuevos Imaginarios
Detrás de cada niño que descubre la magia de una fábula,
hay un guía que sostiene la lámpara. En esta jornada, el papel de los Docentes de Paz fue fundamental.
En
este año, las actividades en dicha escuela son lideradas por la profesora Zulay Ruiz Quintero, responsable de la
Biblioteca “Andrés Bello”, los educadores de la Arismendi no se limitaron a
impartir conceptos técnicos sobre la estructura del cuento o las partes del
libro.
Su labor fue más allá: se convirtieron en mediadores de
paz. Al utilizar títeres, poesías y trabalenguas, estos docentes transforman el
aula en un espacio de participación
activa y respeto mutuo.
El
docente de paz entiende que la escucha
atenta durante un mito o leyenda fortalece la paciencia. La declamación de una poesía construye
seguridad y autoestima y el trabajo en
equipo para crear carteleras fomenta la resolución no violenta de
conflictos.
Estos
educadores son los verdaderos artífices de una pedagogía del amor, que utiliza
la palabra como herramienta para desarmar prejuicios y construir ciudadanía
desde la infancia.
Mérida: Una Ciudad
Internacional de Paz que se construye en el aula
Este esfuerzo pedagógico no es un hecho aislado. Se
enmarca perfectamente en la visión de Mérida
como Ciudad Internacional de Paz.
Una
ciudad de paz no se define solo por la ausencia de violencia, sino por la
presencia de espacios donde la cultura, la educación y la naturaleza convergen
en armonía.
La articulación con el Simoncito Virgen de las Nieves ubicado también en Los Curos se
unió en la celebración del Día de la
Pachamama (22 de abril) que refuerzan esta identidad merideña, al
enseñar a los estudiantes a respetar la Madre Tierra, la escuela está formando
ciudadanos conscientes de que la paz también es una relación equilibrada con
nuestro entorno.
"Cuando
un niño declama un poema o narra una historia, está ejerciendo su derecho a la
palabra, un pilar fundamental para cualquier sociedad democrática y
pacífica."
Una Fiesta de Palabras y
Logros
El punto culminante llegó el 23 de abril, Día del Libro y del Idioma. El
escenario escolar se llenó de vida con estudiantes de 1° a 3° grado declamando
versos, mientras los más grandes, de 4° a 6° grado, desafiaban la lengua con
ingeniosos trabalenguas.
Cifras que inspiran esperanza: La jornada no solo
dejó sonrisas, sino un impacto real en 219
personas: 182 estudiantes
(96 niños y 86 niñas) que hoy ven el mundo con ojos más creativos y 37 adultos (entre docentes, obreros,
administrativos y directivos) integrados en una dinámica de convivencia escolar
positiva.
Hacia un Futuro de Diálogo
Desde la Cátedra
de la Paz y Derechos Humanos Mons. Oscar Arnulfo Romero, celebramos y
respaldamos estas iniciativas. La Escuela Básica Juan Bautista Arismendi nos
recuerda que la lectura es la llave maestra para abrir las puertas del pensamiento
crítico.
Al fortalecer las habilidades comunicativas y socioemocionales,
estamos dotando a nuestros niños de las herramientas necesarias para dialogar
en lugar de confrontar; educando para la vida. Cada libro leído en la parroquia
Osuna Rodríguez es un ladrillo más en la construcción de esa Mérida que todos
soñamos: una ciudad que lee, que crea y que vive en cultura de paz.
Ruiz culminó diciendo ¡Sigamos
haciendo de la lectura nuestro lenguaje universal de entendimiento!
CIBERPAZ/conIA/wtu
